esta es Sabrina ; otra de las chicas que veran en la serie -Sigamos con la historia
----------------------------------------------------------– “¡Nagini!” –Pensó la morena pegando un ligero salto, cuando la joven ; la del medio de los hermanos ; la de cabellos broncineos y ojos entre violetas y verdes se le acercó-.
– Preciosa ¿Qué haces aquí a estas horas?
– Evitando que se cometa un error…
– Bueno… creo que no hay más nada que comentar y podemos irnos a dormir… –Trató de finiquitar la ojiazul sin mucho éxito-.
– Está bien, te tomaré la palabra, Nagini dejémosle dormir… –El dejó que la
– Cuando menos si no vas a llegar, trata de avisarme aunque no sea de mi incumbencia … –Dijo abochornada la morena mirando a la ventana, reviró los ojos sin voltear salió-. Buenas noches… –Susurró a la nada como normalmente hacía-.
– Oigo… –Lanzó la castaña anticipándose a los hechos-.
– Vigílala… tiene la mala costumbre de meterse en problemas, sin siquiera buscarlos…
– Me estás dando el que debería ser tú trabajo…
– Sabes que no tengo tiempo para cuidarla…
– Será mejor que encuentres todo el papeleo antes que a élla le de por escapar…
– ¿Qué crees que no lo he estado buscando? Tengo muchas cosas en mi despacho… -dijo su hermano– Yo lo tendré vigilado pero tú encuentra eso lo más rápido posible.
-Ajá… –Dijo entrando a su cuarto y dejando a Nagini fuera… siempre pasaba lo mismo-.
Había pasado una semana era 28 de julio, era la semana más aburrida que la sacerdotisa había pasado hasta ahora, pero, el se había dignado a pasar la noche en la casa, aunque la otra desconocía la razón de porque lo hacía, Nagini pasaba la mayor parte merodeando donde su custodiado estaba,
¿Qué que había hecho ella toda la semana? Dormir, comer, leer, nadar, leer, comer, he irse a dormir… había tratado por todos los medios de descubrir como funcionaba lo de la puerta que aún no lo dejaba tocar la perilla y eso lo tenía frustrado, pero, después pensaba ¿No era después de todo? Obvio que tenía que ser difícil de descubrir, en la casa había televisión, radio, y otras cosas, que servían de entretenimiento, pero, la verdad, que eso no le llamaba la atención.
Ella Llamó, la elfa apareció a los poco segundos-.
– ¿Qué sucede? –Ya por fin le había quitado la manía .
– ¿Crees que me podrías proporcionar tinta?
– ¿Para escribir? –Ella asintió-. Si… déjame y ya te la busco… –Se le acaba de acabar la tinta, había hecho un nuevo descubrimiento… leer, e ir anotando las partes que te parecieran importantes, para hacer que los minutos pasaran más rápidos, y dieran las cuatro, para meterse a la piscina una hora, y después ir a ver, una hora de televisión, con las cuales se había encontrado hace dos días, y aún no había terminado, después de recibir la tinta, siguió en lo suyo.
Le llamó Nagini mientras comía-.
– ¿Qué? –Preguntó sin levantar la vista del plato había estado jugando con la comida desde hace cinco minutos pero si no se lo terminaba no lo dejarían pararse de allí-.
– ¿Qué tu madre no te dijo que no jugaras con tu comida?
– En realidad, no… dale gracias a tu hermano mayor …
– Estás molesto… Eres demasiado predecible… ¿Ahora que te pasa?
– No sé… –Refunfuñó molesto, Nagini se había convertido en la madre que ella nunca había tenido, se las había arreglado para conocerle de tal manera que ni élla misma lo hacía, y siempre la semiojiverde tenía la razón-.
– Adolescentes… termina de comer… y Mañana llegará mi hermano, pero por lo visto, mejor si no se aparece por aquí… ¿Algo especial que se acerque? – dijo la semiojivioleta– No, nada…
– A lo mejor yo no podré leer las mentes como el, pero, sé que por algo estás así…
– Eso es lo de menos… Aunque llegara no sería la mayor diferencia…
– Como quieras… de allí no te paras hasta que termines, por una depresión no me vas a dejar de comer… -Dijo saliendo del comedor- dijo la semi ojiverde.
La joven se entretuvo jugando con la pequeña ojiverde , ya que la licantropa peliblanca no estaba en la casa y la rubia preferia leer o leerle ; en su mayoria cuentos tipo Agata Cristie o alguna version de Don Quijote
Normalmente a la escondida , cuando no estaba de buen tiempo ; en esos tiepos ella recordaba cuando y como la encontro ....
Flash Back
La sacerdotisa caminaba enfurruñada, ni siquiera sabía donde se encontraba. Bueno… en realidad si sabía que estaba en Londres, pero no sabía donde exactamente. La verdad que ese lugar era grotesco, casas todas iguales y jardines asquerosamente bien arreglados y una tranquilidad que la ofuscaba. Viviendo con quienes vivía y como vivía, la tranquilidad era muy poco común entre ellos.No debería estar tan enojado después de todo. Las peleas con los magos eran muy comunes, pero hoy especialmente no tenía ganas de estar ni a dos metros de Menes.. Bufó enfadada y se dejó caer en unos de los bancos de ese pequeño parque. Miró hacia el cielo, era una noche hermosa y despejada. Suspiró y se revolvió su cabello negro azabache. Se cruzó de brazos y esperó unos momentos hasta que su enojo se disipara, no era muy común verlo enojado, pero es que al castaño se había pasado… sacarle en cara lo de Ineb Hedy , porque sabía que estaba perdiendo la discusión, había sido un golpe bajo. Volvió a gruñir enfadada.Normalmente estaria llorando pero sus compañeros odiaban su devilidad , odiaban su humanidad Estaba pensando en una dulce venganza en contra del ojivioleta cuando un llanto de bebé la distrajo de sus maquiavélicos planes.Parpadeó agudizando sus incrementados sentidos. El llanto era de un bebé que pedía atención. Miró alrededor, no había ninguna casa cerca, así que el llanto no podía venir de alguna de ellas, porque se oía como si viniera de dentro del parque. Sin dudar otro minuto más se levantó del banco y caminó en dirección del sonido. Llegó hasta unos matorrales bastante espesos y rebuscó entre ellos. Allí vio una canasta, el llanto de bebé venía de allí.Su corazón se encogió cuando pudo ver lo que las mantas celestes ocultaban. Era una pequeña de no más de un años, su carita estaba completamente empapada por las lágrimas. Tenía hambre sin duda y estaba sucia, por el olor que despedía. -Tan pequeñita…- murmuró con una sonrisa tonta en sus labios. Se agachó para tomarla en brazos. Y supo que estuvo perdida en el momento en que la pequeñita hizo un puchero y escondió su cabecita en su pecho, agradeciendo su atención.-¿Que voy a hacer contigo, pequeña?-Con la pequeña niña en brazos se mordió el labio inferior, era obvio que no podía dejarlo allí a su suerte. No, claro que no. Pero tampoco podía llevarlo a su casa, sabiendo muy bien que un humano no sería bien recibido entre ellos, menos si era un bebé.-Pero no puedo dejarte solita.. Si iba a cometer la locura de quedarse con esa bebé tenía muchas cosas que comprar.Dos días habían pasado y los cazadores estaba frenética. Por más que buscaron por todo los lugares posibles, no daban con el paradero de la llave.La morena frunció el ceño al sentir algo húmedo en su cara. Abrió los ojos y una sonrisa tierna se formó en sus labios.la pequeña bebé estaba sobre su cara mirándolo con esos hermosos ojos verdes esmeraldas, la humedad se debía al pequeño hilo de baba que colgaba de su boquita.-¿Ya has despertado?- susurró incorporándose en la cama que compartía con el pequeño. Su ataúd fue dejado de lado, porque allí no podía dormir junto a Neferirkara . La bebé era muy inquieta como para dormir en un lugar tan reducido.-Ssshhh…- se apresuró a silenciarla mirando alarmada a la puerta. Ella no se explicaba como en esos dos días no había sido descubierto. Ciertamente estaba recibiendo ayuda divina, porque siendo esa casa habitada por más o menos diez personas, era un milagro que no hayan descubierto su pequeño y travieso secreto. Tal vez se debía a que pensaban que élla todavía estaba enojado con el por lo de su última pelea y por eso la dejaban en paz. Que equivocados estaban… si de eso ya ni se acordaba. La castaña tomaba todo su tiempo como para estar pensando en ese idiota que no se merecía todo el amor que le profesaba.- ¿Quieres tu leche?- sonrió y acarició los cabellos- Enseguida te la preparo.Se levantó y estiró sus extremidades. Sonrió tiernamente al ver como la pequeña bateaba en busca de su oso de peluche.-Enseguida vengo.- murmuró antes de salir de la habitación.Caminó sigiloso hasta llegar a la cocina y suspiró aliviado al comprobar que estaba vacía. Claro, siendo ellos chupa sangre y hechicerosPuso el agua para que hirviera mientras sacaba la mamadera del bolsillo de su bata junto con el pequeño tarrito de leche. El agua estuvo enseguida y procedió a mezclarlo todo.-¿Que haces?Dio un respingo al oír la voz. Estaba tan concentrada que no prestó atención a que alguien se acercaba. Volteó con un visible terror en sus ojos, más se alivió al ver de quien se trataba. De todos, ella era la que menos podía sacarle en cara si llegaba a descubrir su secreto.-Nada, meiv , ¿Por qué lo preguntas?- sonrió.Vio a chica enarcar una ceja.-Porque tienes una mamadera con leche en tus manos.- dijo como si fuera lo más obvio del mundo.la morena sonrió inocentemente.-¿Cómo?- espetó el ojivioleta frunciendo el ceño.-Ya diles .- se escuchó que decía la pelliroja.-No puedes quedarte con él, lo sabes… y no voy a cambiar de parecer.- siseó el castaño con los ojos entrecerrados.-Lo que tú no quieres es que él viva con nosotros. Y no puedes decir que no puedo quedármelo no tiene a nadie más que a mí. Y si me prohíben vivir con élla en esta casa… me voy.-¿Serías capaz…?- preguntó incrédulo.-Si.- miró directamente a los ojos - Si me obligan a elegir me quedo con élla. Yo tengo donde vivir y con que mantenerme.. ¡¿Como se atrevía a retarlo de esa manera?! ¡El era su creación! ¡Y lo amenazaba con hacerlo de lado!-¿Puedo verla?- preguntó el ojiazul con una sonrisa divertida y un brillo pícaro en sus ojos. Toda esa situación lo divertía sobremanera. No era muy común ver a la morena retarlo .Llegaron hasta la puerta de la habitación y una ligera alarma se prendió en el corazón de la ojiazul al ver que ésta estaba entreabierta. Sus sospechas se vieron tenebrosamente confirmadas cuando, al abrirla del todo, vio la cama vacía. Entró precipitadamente y buscó como loca ante la mirada sorprendida de los otros vampiros. Definitivamente, la pequeña no estaba.el mago caminaba enfadado buscando al mocoso. El tenía muchas cosas más divertidas que hacer en vez de andar buscando a esa . Pero el sentir la desesperación y, sobre todo, ver el terror en los ojos azules ante lo que pudiera pasarle a la niña lo hicieron tragarse sus objeciones e ir en busca del bebé.La verdad es que dudaba que estuviera allí, en el sótano, pero no estaba demás buscar en ese lugar. Se paró en el centro del lugar y agudizó la vista. Una risita y un bultito en el rincón más oscuro llamaron su atención. Caminó hasta allí y lo vio. Ahí estaba ella . la niña levantó su mirada y sus ojos se conectaron. Sin despegar su vista se agachó para tomarla en brazos. El mismo sentimiento que embargara a la sacerdotisa cuando lo cargó por primera vez se apoderó de el . No podía negarlo, esa tenía algo que te hacía enamorarte de élla a primera vista.-Eso, solo un poco más.El castaño miro interesado como la vampiresa morena estaba a punto del llanto. la bebé solo estaba dando un par de pasos y no entendía el por qué de tanto alboroto. Tal vez era porque, él al ser .... bueno , no experimentaba los sentimientos de un padre ante los primeros pasos de su bebé. Estaba carente de ese instinto. Aunque, la verdad, es que sentía algo cada vez que lo miraba a los ojos y le sonreía como solo el niño sabía hacerlo. Era… indescriptible. -Lo has logrado mi amor.- murmuró ellaestrechando a la pequeña en sus brazos.Solo una semana había transcurrido desde que se votara para que ella pudiera permanecer con ellos. -¿Keo? se mordió el labio inferior. Kero había desaparecido misteriosamente hace dos días y no había rastro de él. Ese era el juguete favorito de la ojiverde y la ojiazul estaba pensando seriamente en salir a comprarle otro si no aparecía pronto.-Aquí lo tengo.- dijo el ojivioletacon una mueca de desdén en su hermoso rostro- Lo encontré afuera, en el barro.-¡Keo!- chillo soltándose de los brazos protectores de su papi y caminó decidido hasta el.El enarcó una ceja al ver los pasitos inseguros de ella. Sintió su corazón encogerse cuando la vio caerse de cola hasta el piso. Estaba a punto de agacharse a ayudarlo, pero la expresión ceñuda y el pequeño bufidito irritado de la castaña lo detuvieron. la niña apoyó ambas manos en el piso y se impulsó para levantarse. Lo logró enseguida y volvió a caminar hasta llegar a el , esta vez sin caerse.-¡Keo! ¡Mío, Keo!- dijo extendiendo sus bracitos en dirección al peluche.sonrió y se agachó hasta quedar frente a frente al bebé.ella apoyo ambas manitos en las rodillas del mayor ya que eso de estar parado lo cansaba mucho.-Kero está sucio ahora, bebé. Hay que bañarlo y luego te lo daremos.-¿Aba¿Keo aba?- preguntó ceñuda.-Si.- dijo la morena quien era la única que entendía el idioma del la chica- Kero va a bañarse en el agua.-¡Hady abaco Keo!- chilló emocionada.-¿Estas lista para tu ducha?- sonrió- Vamos entonces.la morena levantó a la niña en sus brazos y juntos partieron hasta el baño, donde le esperaba la ducha diaria al la más pequeña… y al extraviado Kero.
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